Hoy toca escribir un poco, último día antes del Erasmus.
Jamás me gustaron las despedidas, aunque son del todo necesarias. Llevo ya mucho tiempo despidiéndome de la gente, la primera fue Nhoni, y hasta hoy han pasado muchos, Cris, Jaime, Zubero, Beitia, Carlos, Huerta, Borch, Kako la cuadrilla oh grandes
Kiwis Abúlicos incluidos los que se van de erasmus como yo ,las pendejas y la gente del piso del bro, la visita a mi antiguo cole, abuelos...
Pero hoy ha sido algo diferente. He llegado a Vitoria, para hacer la matrícula, y de paso revisar un examen. El penco de fisiopatología y el probable de galénica que transforman mi septiembre en nulo me dan bastante igual ahora mismo. Porque el día de hoy ha sido, a medida que pasaban los minutos, se h ido haciendo cada vez más emotivo.
He tenido la oportunidad de despedirme de la gente de Vitoria, esos amigos que me han dado tres años sensacionales entre la resi, los pasillos, las clases, los laboratorios, el aulario, la calle, y cualquier lugar, aunque a veces haya tenido que ser entre apuntes.
Primero, a la mañana, tocó despedirse del Txo, Guille, Txalo y Juanillo. Bueno, y de más gente.
Luego, una comida con ambas dos Andreas, Agur, Laura, Christian, Maik, Rivas, Miguel y Paula, para poco a poco ir despidiéndoles, incluidas lágrimas de Laura, hasta el momento en el que hemos llegado a ese piso al que tanto he ido este año. Y ahí ha tocado despedirme de Cañi y Jon, y vaya, os echaré de menos, y os llenaré los tablones de tuenti y facebook de videos de
Muchachada y cualquier parida de esas.
Bajar del piso, y ha sido despedirme de Andrea y Miguel, e ir con Rivas y Paula a pasear a Dona.
Y justo ahí ha sido el momento en el que he pensado en todo lo que he hecho en esa uni, y con ellos dos he estado mis últimos momentos antes de subirme al bus, tras un largo abrazo con ellos y unos besitos a Pau. He mirado hacia detrás, y he visto a Victor con la correa, me le imaginaba diciendo cualquier cosa de la pobre Dona y a Paula defendiéndola, mientras los tres se alejaban. Les veía caminando de vuelta hacia la normalidad en Vitoria. Me he emocionado e incluso reconozco que se me han caído unas lágrimas.Y justo han llegado los mensajes de Pau y Cañi, y les he contestado, mientras en mi iPod sonaba
Hey, Jude!Una sonrisa tonta se me ha dibujado en la cara, porque, al fin y al cabo, volveré pronto. Algunos vendrán a verme y quemar un poco la ciudad, y a distancia haremos el idiota con el
Skype y demás, para así compartir un poco lo que haga por Italia con todos vosotros. Porque Roma dicen que es eterna, pero vosotros también, os lo digo yo.
Gracias
Bilbao, 22 de septiembre 2009